Suspendidas las clases en Infantil (y volvió a ocurrir…)

Hace un par de días se produjeron unas severas inundaciones en las Canarias, con miles de ciudadanos privados de luz y de comunicaciones. Esta última borrasca (¿la enésima de este húmedo invierno?) ahora sorprende a los vecinos de la barriada con una furiosa tromba, dejando más de 70 litros en un par de horas.
En esta ocasión (¡y menos mal que fue de madrugada!), la tierra, saturada hasta todos los límites imaginables de tanta agua sobre agua, no soportó el aluvión y descargó, como en anteriores ocasiones, un mar de lodo que pasó una vez más sobre el solar de nuestro centro, irrumpiendo en las clases del edificio de Infantil, anegando luego la plazuela  cercana que, como en las peores versiones, amaneció con dos dedos de barro a modo de repulsiva y resbaladiza moqueta parda.

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Consecuencias: las clases de los más pequeños fueron, por segunda vez desde octubre del 2008, suspendidas para que las labores de limpieza pudiesen tener lugar sin mayores contratiempos. Eran las dos de la tarde y aún permanecían en el lugar varios operarios municipales, manguera en mano, intentando borrar las huellas de la riada. Mañana viernes 5 las clases se reanudan normalmente.

Parece que, en el preciso instante en que algunos optimistas empezábamos a regocijarnos por la gran suerte de que la gripe A haya pasado de puntillas por nuestra pequeña comunidad educativa y de que las temidas y periódicas riadas de barro hubiesen hasta la fecha respetado al centro, la Naturaleza, caprichosa e imprevisible, una vez más ha decidido poner las cosas en “su” sitio.

Y mientras tanto, los humanos de a pie…¿podemos hacer algo para que esto no vuelva a suceder?